Cómo un rincón de Andalucía se ha convertido en un verdadero hogar para la élite mundial, en el que la vida oscila entre el relax y el glamour.

La historia de Joseph McMicking

Sotogrande fue creado por Joseph Rafael McMicking y Ynchausti, un heredero del grupo multinacional filipino Ynchausti y Compañía, junto con su esposa Mercedes Zobel de Ayala y Roxas, de la prominente familia Zobel de Ayala. McMiking sirvió a las órdenes del general MacArthur en la Segunda Guerra Mundial y alcanzó el rango de coronel en el Ejército de los Estados Unidos. Tras la guerra se convirtió en un millonario hecho a sí mismo y abrió una de las primeras empresas de capital riesgo en California, donde se hizo famoso por su espíritu filantrópico.

 

En 1962, McMicking pidió a su primo Freddy Melian, que trabajaba para la Ayala Corporation, el promotor de la exclusiva urbanización Forbes Park en Manila, que aplicara lo que había aprendido y buscara un sitio adecuado cerca del mar donde urbanizar un complejo vacacional exclusivo similar. Melian exploró la costa española del Mediterráneo subido a una moto en busca del lugar perfecto con playas vírgenes y buenas comunicaciones con un aeropuerto. De vuelta con la noticia de su descubrimiento, McMiking eligió con sus dos sobrinos, Jaime y Enrique Zobel, la finca llamada Paniagua en San Roque, cerca de Gibraltar, para iniciar la materialización de sus planes. Enrique aportó el desarrollo del polo y muchos deportes en Sotogrande.

 

Los McMiking crearon Sotogrande, adonde se mudaron, con la idea de forjar una comunidad basada en la amistad. Una vez dijo de Sotogrande: «Crear un Sotogrande basado en el dinero sería la sociedad más horrible que puedo imaginar. Primero se sugirió que solo los propietarios pudieran unirse al club de golf, a lo que respondí “estáis locos”. Un club es algo a lo que la gente se une porque son amigos o quieren ser amigos».

Divas y personas influyentes

Gracias a su mezcla de sol mediterráneo, una rica oferta arquitectónica y la sensación de intimidad que el paisajismo y el diseño proporcionan, Sotogrande se hizo popular entre personalidades influyentes de alto perfil que buscaban refugiarse del mundo. Todos ellos llegaron atraídos por el discreto estilo de vida de Sotogrande que, en los sesenta, apeló a algunas de las figuras públicas más influyentes de la época (en contraposición con las estrellas fugaces que no querían más que ver y ser vistas y ser presa de los objetivos de las cámaras en lugares como Saint-Tropez). Entre los residentes famosos de este primer periodo encontramos al presidente del First National City Bank de Nueva York, George Moore, un personaje influyente y popular que acudió con sus amigos poderosos, entre ellos Jackie y Aristóteles Onassis, así como la cantante de ópera Maria Callas o el político Spiro Agnew.

La élite en fotos

Slim Aarons, el fotógrafo de la sociedad norteamericana, se hizo famoso con instantáneas de ricos y famosos jugando. Dijo una vez que los famosos lo invitaban a sus fiestas «porque sabía que no les haría daño. Yo era uno de ellos». Su serie Poolside Gossip, con fotografías tomadas en Palm Springs, se ha convertido en una serie de estampas familiares de la época. Como paraíso donde se codeaban la nobleza y los famosos, Sotogrande supuso un marco ideal para la creatividad de Aarons. Su serie de instantáneas Poolside de 1975 capta una imagen única de la sociedad de Sotogrande, con cuerpos bronceados ociosos junto a piscinas de un azul cristalino, rodeadas de zonas verdes cuidadas de color jade.

La vela irrumpe en Sotogrande

La vela siempre había sido popular entre los residentes de Sotogrande ya desde la década de los sesenta, cuando los navegantes surcaban el mar en catamaranes desde la playa del Cucurucho, pero hasta la década de los ochenta la vela no despegó realmente y el incipiente club náutico de Sotogrande fue sede del Campeonato de España. Durante los años ochenta, la vela creció en popularidad, y los catamaranes dieron paso a las lanchas neumáticas en el cercano puerto de Sotogrande. Su dilatada historia lo convirtió en un emblemático destino de vela al fundarse el Real Club Marítimo de Sotogrande, respaldado por el rey Juan Carlos I. Hoy en día, el RCMS cuenta con más de 500 socios y acoge muchos de los principales acontecimientos internacionales de vela.

La Ryder Cup convierte Sotogrande en una leyenda del golf

En 1984, el industrial Jaime Ortiz-Patiño adquirió el Real Club de Valderrama, diseñado por Robert Trentam Jones, y contribuyó a su rediseño y expansión. Patiño consiguió que posteriormente se celebrará ahí la 32 Ryder Cup en 1997, la primera vez que lo hacía en la Europa continental. También fue la primera vez que Tiger Woods compitió en el torneo. El equipo europeo estaba encabezado por toda una leyenda en España, Seve Ballesteros, y ganó por un margen de 14½ a 13½, por lo que se hizo con la Ryder Cup. Desde entonces el Real Club Valderrama ha sido la meca para aquellos amantes del golf que quieren seguir la estela dejada por un momento tan trascendental en la historia europea de este deporte.

El polo va viento en popa

Desde que se construyó el primer campo de polo en 1965, este deporte y Sotogrande han sido indisociables. En esta última década, la popularidad del polo está ganando aún mayor aceptación. El Santa María Polo Club de Sotogrande es ahora ampliamente reconocido como uno de los principales clubes del mundo y se ha convertido en una parada obligatoria en el Grand Slam de este deporte. El club acoge más de 25 torneos durante todo el año y recibe a más de 220 equipos, 800 jugadores y en torno a 2500 caballos cada temporada estival. Como reconocimiento, en Santa María ha dado comienzo la primera fase de un importante proyecto centrado en el turismo deportivo, que consta de residencias de lujo, un centro de salud y bienestar, un hotel de cinco estrellas y un centro comercial.

La Reserva Club, donde el círculo de amistades comienza de nuevo

La Reserva Club se encuentra entre el mar Mediterráneo y las colinas densamente arboladas de Andalucía. Este es el siguiente capítulo de la notable historia de Sotogrande, un enclave privado dentro de un mundo privado, donde el glamour ya residía desde los primeros años de la década de 1960 en la Costa del Sol. La Reserva es la visión dinámica de futuro de Sotogrande que combina equilibradamente la arquitectura moderna con un estilo de vida saludable y contemporáneo, donde las familias y los amigos pueden prosperar conciliando mejor la vida familiar y profesional bajo el balsámico sol del sur de España.